Trabajar con atmósferas potencialmente explosivas no admite errores. Un interruptor mal protegido, una chispa invisible… y el riesgo se dispara. Sin embargo, pocos piensan que la puerta industrial —ese elemento que abre y cierra el paso a personas, materias primas y carretillas— puede convertirse en el eslabón más débil de la cadena, tanto en los accesos exteriores como en interiores. 

Hoy desgranamos qué exige la normativa ATEX, cómo debe construirse una puerta para zonas clasificadas y qué soluciones ofrece Aramática para esas industrias como las químicas, farmacéuticas o de reciclaje, sensibles a este problema .

Más allá de la sigla ATEX. Normativa, zonas y responsabilidades

Dos directivas, un objetivo: eliminar la chispa

La Directiva 2014/34/UE (la “ATEX Product”) regula los equipos que se instalan en atmósferas explosivas, mientras que la 99/92/CE (la “ATEX Workplace”) fija las condiciones de seguridad que el empresario debe garantizar dentro de esas zonas. Ambas obligan a que todo elemento —incluida la puerta— ofrezca presunción de conformidad con los requisitos esenciales de salud y seguridad antes de ponerse en servicio.

Cómo se clasifican las zonas explosivas

Dependiendo del tipo de sustancia inflamable (gas, vapor o polvo combustible) y del tiempo que está presente en el ambiente, la normativa divide la planta en zonas con distintos niveles de riesgo. Identificar correctamente cada área es el primer paso para escoger la puerta adecuada.

  • Gas (categorías 1 G, 2 G y 3 G / Zonas 0, 1 y 2)
  • Zona 0: presencia continua de gas explosivo.
  • Zona 1: presencia probable durante el funcionamiento normal.
  • Zona 2: presencia poco probable y de corta duración.
  • Polvo (categorías 1 D, 2 D y 3 D / Zonas 20, 21 y 22) El polvo combustible —piensa en azúcar, aluminio o caucho— exige puertas sin puntos calientes y con superficies fáciles de limpiar para evitar acumulaciones.

Quién firma la declaración ATEX de una puerta

El fabricante asume la conformidad del conjunto —hoja, guías, motor, sensores— y emite la Declaración UE. El integrador o instalador aporta el expediente técnico y el titular de la instalación debe registrar el equipo en su Documento de Protección contra Explosiones (DPCE). Si algún componente se sustituye, hay que repetir la evaluación.

Diseñar sin chispas. Requisitos para puertas en zonas ATEX

Con las zonas ya delimitadas y las responsabilidades definidas, llega el momento de bajar al taller y hablar de hierro, motores y electrónica. ¿Qué convierte a una puerta en “apta para ATEX”? El secreto está en combinar materiales que no generen ignición, motorizaciones certificadas y un diseño que evacue las cargas electrostáticas antes de que se transformen en una chispa, ya sea en una fachada exterior o en un pasillo de producción interior.

Materiales que no generan ignición

  • Acero inoxidable AISI 304/316 satinado: baja fricción y cero chispas por impacto.
  • Aluminio anodizado con tratamiento antiestático (≤ 10⁸ Ω) en paneles de puertas rápidas.
  • Burletes y juntas en EPDM estático o silicona conductiva, que disipan cargas electrostáticas.

Motorizaciones y controles certificados

Los motores —tubulares o de eje hueco— deben ir dentro de carcasas Ex d (explosión contenida) o Ex e (seguridad aumentada). Los cuadros de maniobra incorporan contactores encapsulados y la electrónica suele ubicarse fuera de la zona clasificada, conectada mediante barreras Zener o relés NAMUR.

Para zonas 1/21 recomendamos servomotores Ex de con variador de frecuencia integrado: aceleran y frenan de forma suave, reduciendo desgaste y ruido.”

Puerta rápida, seccional o corredera… ¿Cuál encaja mejor?

La puerta ideal es la que encaja con precisión en tu zona ATEX, en tu flujo de trabajo y en tu presupuesto, tanto si controla un acceso al exterior como si delimita dos salas de proceso. Un análisis previo con nosotros evitará sobredimensionar —o quedarse corto— y garantizará la mejor relación coste-seguridad durante toda la vida útil del equipo.

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